lunes, 8 de noviembre de 2010

CRÉCY: LA PRIMERA GRAN BATALLA DE LA GUERRA DE LOS 100 AÑOS.

Durante 116 años, ingleses y franceses se vieron sumergidos en la guerra más larga que el mundo ha conocido, la conocida como Guerra de los Cien Años. Desde 1336 hasta 1453, ingleses y franceses dirimieron sus disputas a base de espada, a base de flecha, a base de muerte.

En este tiempo, acontecieron grandes batallas y como no, también hubo lugar para esos personajes que dejan su huella en la historia, como la Doncella de Orleáns, Juana de Arco. Pero el fin de esta entrada es hablar de la primera gran batalla acontecida durante la guerra. El 26 de Agosto de 1343, entre los pueblos de Crécy y Wadicourt, los ingleses obtuvieron una victoria que desencadenarían una serie de sucesos, que acabarían con la captura del propio rey Felipe VI de Francia.

Los motivos del comienzo de esta guerra, pues básicamente fueron por problemas relacionados con la herencia del trono francés. Curiosamente, la manera de llegar a esta situación tuvo su comienzo en 1314, en un ajusticiamiento en la hoguera, concretamente, la del que era el Gran Maestre de la Orden del Temple: Jacques de Molay; y es que, quién decidió acabar con la Orden y lo mandó matar fue el Rey Felipe IV “el Hermoso”, que pertenecía a la Dinastía Capeto, pues bien, en plena hoguera, de Molay, maldijo al propio rey y su dinastía, profetizando su extinción y olvido. Casualidad o no, Felipe IV moriría ese mismo año. El reino pasaría por sus 3 hijos que murieron a medida que iban cogiendo el trono y sin dejar descendencia alguna, y así, solamente 14 años después de la maldición templaria * (ver nota al final de la entrada), la dinastía Capeto se veía abocada a su fin.


(en la imagen, dibujo que representa la maldición de De Molay; Fuente: "www.zzona.com")

Con los 3 hijos varones muertos, las miradas recaían sobre la hija de Felipe IV, Isabel, que era la madre de Eduardo III de Inglaterra, y que a pesar de sus 16 años, reclamó el trono de Francia para su madre pasando a ser él el heredero. Los franceses se negaron a esto y convocaron la Ley Sálica (la corona no podría heredarse por vía femenina), por lo que nombraron rey al hermano pequeño de Felipe IV: Carlos de Valois, quién ya había fallecido, pasando por tanto la corona, de manera definitiva, al hijo de éste: Felipe de Valois, quién sería Felipe VI. Era el año 1328.

La tensión entre los 2 monarcas era ya palpable: el rey inglés acogía a nobles desafectos al rey francés y éste respondía con acciones militares cerca de las 2 regiones que Inglaterra mantenía en el norte de Francia (Gascuña y Aquitania). Todo culminó en 1336: Roberto de Artois, cuñado de Felipe VI, se refugiaba en Inglaterra, y en respuesta, Francia tomó Gascuña. La guerra había comenzado.


(En la imagen, Eduardo III de Inglaterra; Fuente: "www.lacoctelera.com")

Bien es cierto que Crécy fue el primer gran choque terrestre de ambos ejércitos, pero en el verano de 1340, se dio la primera gran batalla naval, en la que el propio rey inglés comandó su flota. El lugar elegido, entre Flandes y la costa holandesa: la bahía de L’Écluse (en castellano, Sluys). Para la invasión, Eduardo había reunido una flota de unos 200 barcos ingleses, a los que posteriormente se les unirían 50 naves provenientes de Flandes. Por otro lado, la flota francesa era de un tamaño similar, y a su mando estaba el Almirante Hugo Quiéret, asistido por el Tesorero Real, Nicolás Behucet. Además, parte de la flota eran naves genovesas al mando del corsario Barbanegra.

El 23 de junio de 1340, una patrulla de exploración divisó la flota francesa en la Bahía de Sluys, además, el buque insignia, la nave Christopher, había sido arrebatada a los ingleses años antes. Todo ello llevó a Eduardo a lanzar a sus naves al ataque, puesto que todos los barcos franceses estaban en un lugar de poca maniobrabilidad y nada parecía mostrar que esperaran el ataque inglés. Fuentes dicen que el propio Barbanegra aconsejó salir a alta mar, pero que Quiéret prefirió mantener la posición, tal vez porque ese era el camino que unía Brujas con París.

Así pues, la mañana del 24 los ingleses entran en la bahía formando dos líneas de batalla: la vanguardia, a cuya cabeza iba la propia nave del rey, atacó a la vanguardia francesa, y la nave de Eduardo se dirigió hacia la Christopher con la idea de abordarla y recuperarla. Los franceses, también dispuestos en 2 líneas, trataron de dividir su segunda línea de barcos para rodear a los ingleses, pero era difícil aquel movimiento en aquel lugar. Eduardo logró tomar la Christopher y esto no hizo más que aumentar el ánimo inglés, cuyos arqueros de tiro largo estaban ya haciendo estragos subidos a los mástiles y a las velas de los barcos. La victoria inglesa fue aplastante, se calcula que Francia perdió en torno a 20.000 soldados aquel día. Ya al final del mismo, Behucet fue ahorcado, mientras que Quéuret, murió en batalla. Barbanegra logró escapar a mar abierto y seguiría siendo corsario durante más años.


(En la imagen, pintura de la batalla de Sluys; Fuente: "efemeridesnavales.blogspot" )

Gracias a esta batalla, Inglaterra logró asentar su poder en el Canal durante unos años y tener vía libre en el norte de Francia, lugar en el que empezarían a dar escaramuzas, sobre todo en la región de Aquitania.

Llegamos al año 1346, concretamente, el 12 de julio, Eduardo desembarcaba en Normandía al mando de 10.000 soldados, y como no, varios miles de esos soldados eran los mortales arqueros de tiro largo ingleses, los yeomen.

Pero, ¿quiénes eran los yeomen? Para empezar, eran soldados profesionales, no luchaban por una relación de vasallos hacia su rey; sino que eran soldados con paga (6 peniques diarios), que tenían entrenamientos regulares y con material suministrado por la propia corona. El arquero solía llevar una casaca de cuero y un casco del mismo material, pero con protecciones de metal. Además, se le daba una manta para protegerse del frío y la lluvia. En cuanto a los arcos, eran arcos muy flexibles, de olmo normalmente y con una longitud de 1.80 metros. Un arquero diestro, podía llegar a disparar 10 flechas por minuto, haciendo blancos a una distancia en torno a 250 metros. En sus carcaj, llevaba unas 48 flechas, e incluso unas especiales, llamadas broadheads, especiales para disparar a los caballos, pero que podían ser extraídas sin causar desgarros al animal. Realmente eran una tropa formidable.


(En la imagen, varios tipos de flechas; Fuente: "www.arcoyflecha.cl")

Por tanto, nos encontramos al ejército ingles, pero aislado en tierra enemiga. En esta situación, Eduardo decidió marchar por el territorio francés hacia Flandes, que era fiel a Inglaterra, el motivo fue que tuvo conocimiento de que el ejército francés ya estaba armado y marchaba a su encuentro. Tras vadear el río Somme gracias a la ayuda de un campesino que, a cambio de una bolsa de oro, le dijo por donde hacerlo, el día 26, Eduardo decidió establecer a sus fuerzas 16 km al norte, en una colina entre los pueblos de Crécy y Wadicourt, ya que sabía que la clave de la victoria sería tratar de sacar el mayor provecho a sus arqueros.

El frente de la línea inglesa, estaba compuesto por 3 zonas: los flancos contaban con 800 y 1.800 infantes, con 700 más en el centro, entre los cuales, se encontraba el propio Eduardo. Los arqueros estaban situados en los extremos de la línea, 1.000 arqueros en cada extremo, y tras el flanco central, donde había concentrados 2.000. Además, las 2 formaciones externas estaban parapetadas tras una suerte de obstáculos para evitar las cargas de la caballería, como eran hoyos, trampas y también estacas, que estaban dispuestas tal que se formara un embudo hacia la infantería, pero hasta llegar a ésta, los franceses estuvieran dispuestos a la continua lluvia de flechas desde los costados. Además, se dio la orden de que todos los soldados ingleses combatieran aquel día a pie.


(en la imagen, dibujo de Eduardo, y su hijo, también llamado Eduardo en los prolegómenos de la batalla; Fuente: "nashfordpublishing.co.uk")

Esa misma tarde, un vigía apostado en un molino en la cima, dio la voz de alarma, el ejército francés se acercaba. Hay fuentes que hablan de incluso 40.000 soldados, otras, dicen que contaba con 12.000 efectivos y otras nos dicen que no mas de 20.000. Pero la mayoría de fuentes que he consultado, hablan de unos 30.000 soldados componían en ejército francés; como no, al frente, la fuerza de élite, los caballeros franceses, la temida caballería pesada: en torno a 10.000 jinetes y también unos 6.000 ballesteros genoveses.

La idea de Felipe, era organizar sus líneas, un plan de ataque y entablar batalla al amanecer del día siguiente; pero sus hombres querían luchar, y los caballeros estaban muy ansiosos de entrar en combate.

Sin apenas organizar sus líneas y siendo ya hostigados por los arqueros ingleses, los franceses resuelven atacar las líneas inglesas; la primera tentativa correría a cargo de los ballesteros, pero éste fue uno de los mayores errores franceses, puesto que los ballesteros necesitaban de un escudero que les cubriera mientras recargaban sus armas, pero el ímpetu de entrar en combate hizo que lo hicieran sin que los escuderos estuvieran presentes en el campo de batalla. Los ballesteros comenzaron pues a disparar sus dardos a los soldados de Eduardo, pero los arqueros ingleses eran muy buenos y certeros, y no sin bajas, pero si con eficacia, lograron deshacer las líneas de ballesteros y hacer que dejaran de ser un peligro. Mientras, los caballeros franceses, ya organizados, hacían una primera tentativa de carga contra las posiciones defensivas inglesas, pero los arqueros ya tenían vía libre para hacer blanco contra ellos. Lluvias de flechas caían continuamente sobre hombres y caballos, que se encabritaban, se volvían sobre sí mismos o caían muertos. E aquí el 2º gran error francés, y es que las cargas se hacían en un camino sin retorno, ya que, por detrás, nuevas líneas de caballeros se lanzaban también a la carga, llevándose incluso por delante a infantes, a los ballesteros que se batían en retirada o a otros caballeros heridos. A la noche, los franceses, hacían su decimoquinta y la que sería última carga, pero también infructuosa. Fue una masacre. Los ingleses habían disparado más de 72.000 flechas aquel día.


(En la imagen, dibujo de un arquero inglés; Fuente: "kingwolf-fabulasrelatosyhistorias.blogspot.com" )

10.000 soldados franceses muertos, muchos muertos por la propia acción de sus compañeros; 1.500 caballeros muertos, entre los que había condes, nobles e incluso Juan de Luxemburgo, rey de Bohemia. Por el lado inglés, unas 1.500 bajas. Y como no, en esta batalla, también hubo momentos para la gloria. El hijo mayor de Eduardo, Eduardo de Woodstock, con solo 16 años, se vio acorralado con varios miembros de su escolta, y ante esta situación, su propio padre rehusó de ayudarles, puesto que su hijo “debía de ganarse sus espuelas de caballero”, aún así, los ingleses salieron airosos del envite y el príncipe daría futuras buenas victorias a su país. Por cierto, que gustaba de llevar una armadura negra para distinguirse de sus tropas y así infundir moral entre los suyos; de ahí su apelativo del “príncipe negro”.

Antes de fin de año, el príncipe Eduardo obtendría otra importante victoria cerca de Poitiers, pero ese será tema para contar otro día.

(*) omití el nombre de los hijos de Felipe IV por no hacer demasiado pesado el hecho de contar la línea sucesoria, pero si a alguien le interesa sería el siguiente: Felipe IV muere y hereda el trono su hijo mayor Luis X, éste murió a los pocos meses, y el trono pasó a su hijo recién nacido Juan I, que murió siendo infante. Cogió el trono el 2º hijo de Felipe IV: Felipe V, que murió a los pocos meses sin descendencia masculina; por tanto, el trono pasó a su hermano pequeño Carlos IV que falleció en 1328 también sin descendencia masculina.

martes, 5 de octubre de 2010

EL MISTERIO DE LA ISLA DEL ROBLE

Oak Island, en Nueva Escocia, en la costa este de Canadá, una isla que ya era usada por los piratas anglosajones del siglo XVIII para enterrar sus tesoros, sigue siendo a día de hoy uno de los lugares más enigmáticos y misteriosos que podemos encontrarnos; y este misterio tiene un comienzo: el verano de 1795, cuando 3 jóvenes llamados John Smith, Daniel McGinnis y Anthony Vaugan decidieron investigar la isla y encontraron un Pozo, que recibiría el nombre del Pozo del Dinero.


(En la imagen, dibujo de la isla; Fuente: "fratertempli.blogspot.com")

Nos situamos pues, en un día de verano que estos 3 chicos se deciden a investigar la isla, y encuentran junto a un árbol un círculo de tierra que les llama la atención, parecía que estaba removido, por lo que se deciden cavar en él. Cuando llevaban unos 80 cm de tierra excavada, encuentran una capa de losas de piedra, la cual retiran y siguen excavando, observando mientras lo hacen que se encuentran en una especie de pozo con paredes de arcilla; pues bien, siguen cavando hasta que llegan a unos 3 metros de profundidad, pero lo que encuentran ahora es una capa formada por troncos de roble que logran salvar con más o menos fortuna, pero pueden continuar en su empeño, con la casualidad que a otros 3 metros más profundos, vuelven a encontrarse con otra capa de troncos, por lo que deciden parar puesto que se veían incapaces de lograr algo con sus herramientas; disimulan su obra como buenamente puede y ahí queda la cosa.

Pasa el tiempo, y 9 años más tarde los 3 amigos vuelven a la isla con la idea de desentrañar aquel misterio, y esta vez cuentan con el apoyo de Simeón Lins, que les apoya con dinero y maquinaria, es la expedición Onslow.


(En la imagen, entrada actual al pozo; Fuente "bitacora.ricardomartin.info")

Recordemos que nos encontramos a unos 6 metros de profundidad. Para sorpresa, 3 metros más profundos de su última parada, había otra capa de troncos, la cual logran salvar, para, de nuevo a los 3 metros, volver a encontrar otra capa, y así sucesivamente hasta los 27 metros de profundidad. Las capas de troncos estaban reforzadas con arcillas, con fibra de coco (como diría un conocido investigador… Coco, ¡en Canadá!, es algo muy llamativo, ¿no creéis?), y los sedimentos entre las distintas capas eran diferentes: carbón vegetal, arcilla, arena… Total, que a los 27 metros se encuentran con una losa de pórfido con extraños símbolos que fueron incapaces de descifrar, el pórfido es un mineral que no hay en América, por tanto, el autor del pozo tuvo que traer el material de algún lugar ajeno a la isla; tal vez todo aquello era demasiada preparación para ser un escondite de un simple botín pirata… En cuanto a lo que la losa decía, un profesor de lenguas antiguas llamado Barry Fell, con una serie de conversiones y adaptaciones, lo tradujo como “trece metros más abajo están enterrados dos millones de libras”, lo símbolos… hay diferentes teorías, desde un lenguaje copto mediterráneo hasta posibles símbolos de origen touareg.

No obstante, nada para a los expedicionarios y logran traspasar la losa, pero a los 33 metros, justo cuando se llegaba a una nueva capa, nada más tocarla y sin darles tiempo a ver cual era aquel nuevo material, el pozo se inundó de agua de mar. Al día siguiente, trataron de drenar el pozo con una bomba, pero ésta no dejaba de sacar agua, por lo que llegaron a la conclusión de que había canalizaciones que comunicaban directamente con el océano. Además, esta agua anegaba pozos que se hicieran paralelos al principal (como se intentó), y si a ello unimos que la isla es un pequeño monte y que el pozo está en una de las laderas tal que puede evitar corridas de tierra, barros, nieves. Cabe preguntarse ¿quién hizo esta obra de ingeniería?


(En la imagen, foto de la réplica de la losa encontrada a los 27 metros, la original se perdió; Fuente: "grupos.emagister.com")

Se trató en diferentes excavaciones el llegar a salvar la anegación, pero resultó imposible; si que se llegaron a sacar mediante maquinaria trozos de pergaminos e incluso de joyas, pero no se pudo seguir trabajando y cavando en el propio pozo. Hasta que en 1972, se sumergió una cámara submarina que filmó 3 cofres y lo que parecía ser un cadáver junto a una mano cortada, pero ésta con partes intactas, no obstante, la suciedad y los sedimentos impidieron verlo con claridad. La profundidad de los cofres y la mano: 63 metros.

Pero no sólo ese misterio encierra la isla, por un lado, 50 años antes del descubrimiento hecho por los jóvenes, un general francés aseguraba que la disposición de los árboles del bosque que poblaba la isla, no obedecía a un orden natural, sino que los robles seguían un estilo que, hasta ese momento, sólo se encontraba en un lugar, en los jardines del Palacio de Versalles, pero es que se calculaba, que entonces, ¡los robles más jóvenes tenían en torno a 200 años! Ya hacía más de 200 años que alguien había “preparado la isla”.

Otro dato a tener en cuenta, Oak Island es uno de los lugares más investigados sobre posible presencia europea en el continente americano antes que Colón, concretamente, en los últimos años del siglo XIV y primeros del Siglo XV; exploraciones que llevaron a cabo los reyes de las islas Orcadas (de ascendencia normanda, coincidiendo con la de Eric el Rojo, que se le vincula con una posible llegada a América); una de las dinastías de estos reyes, la de los Sinclair, (que fue un peso importante para el asentamiento de los templarios en Escocia tras su desaparición en Francia), pudo llevar a cabo expediciones hacia este punto, incluso hubo documentos que llegaban a atestiguar que se construyó un fondeadero en esta isla y otro, poco más abajo, en Cabo Bretón.

Pues bien, en un reciente descubrimiento, hace 15 años solamente, se ha descubierto en una de las costas de la isla el fondeadero de un muelle con inscripciones latinas, pero es que además, en el muelle de Cabo Bretón, se encontraron restos de una culebrina italiana del Siglo XIV… y si con esto no fuera suficiente, en Rosslyn (Escocia), hay una capilla del S XIV, en la que hay talladas mazorcas de maíz, que en Europa supuestamente no se conocía hasta después de los viajes de Colón.


(En la foto, detalle de las mazorcas de maíz en la Capilla Rosslyn; Fuente: "viajesescocia.es")

Sobre lo que puede encerrar el inalcanzable cofre… una vez desechada la idea del tesoro pirata o de cualquier otro galeón, se le ha llegado a atribuir incluso que sea un tesoro templario relacionado con el Santo Grial. Yo, personalmente, tuve la suerte de preguntarle a uno de los investigadores más importantes de España, Jesús Callejo, sobre lo que él pensaba que había, y sorprendentemente, me dijo que no creía que hubiera nada realmente valioso, pero claro… ambos nos miramos y nos dijimos: “Pero realmente ¿quién lo sabe?”.